Logo de Academia del Paisaje
Nosotros
Programas
Para principiantesPara profesionalesPara empresas
MásterCursosBlogAgenda VerdeNewsletterLogin
NewsletterLogin

Newsletter

Recibe las mejores noticias, actualizaciones y detalles de todos los eventos y publicaciones de Academia del Paisaje.
Al hacer clic en Registrarte, confirmas que aceptas nuestros Términos y Condiciones.
Thank you! Your submission has been received!
Oops! Something went wrong while submitting the form.

Ula Maria

Espacios al aire libre

Una guía visual para descubrir ideas sencillas con las que diseñar espacios al aire libre a través del jardín, el color, la textura, las plantas y los materiales, y aprender a construir atmósferas exteriores más habitables.

Comprar

Heading

Espacios al aire libre reúne ideas, imágenes y recursos para pensar el jardín como un lugar habitable, donde plantas, materiales, color y textura trabajan juntos para dar forma a espacios exteriores con carácter. Escrito por la paisajista Ula Maria, el libro explora distintas maneras de intervenir en terrazas, jardines y zonas al aire libre a partir de decisiones accesibles pero significativas.

‍

‍

Contenido Destacado

  • Ideas sencillas para transformar espacios exteriores cotidianos.
  • Relación entre jardín, estilo e instalaciones.
  • Uso del color y la textura para construir atmósferas.
  • Importancia de los materiales en la organización del espacio.
  • Presencia de las plantas como estructura, no solo como decoración.
  • Soluciones para crear zonas de estar, descanso y reunión.
  • Atención a la biodiversidad y al papel ambiental de ciertas intervenciones.
  • Una mirada práctica y visual al diseño de espacios al aire libre.

‍

Una obra especialmente interesante para quienes buscan ampliar su mirada sobre el diseño de jardines y terrazas, y entender cómo pequeñas decisiones relacionadas con la vegetación, los recorridos o los materiales pueden cambiar por completo la forma de vivir un espacio exterior.

‍

Heading

‍

Espacios al aire libre: habitar el jardín desde las pequeñas decisiones

‍

¿Qué hace que un espacio exterior funcione de verdad? No siempre es necesario disponer de una gran superficie ni realizar una intervención espectacular. Muchas veces son decisiones aparentemente pequeñas —la posición de una zona de estar, la relación entre las plantas y los materiales, una textura bajo los pies, una determinada paleta cromática o la aparición de un punto focal— las que terminan construyendo el carácter de un jardín y determinando cómo lo vivimos.

‍

Esa es una de las ideas que atraviesa Espacios al aire libre, de Ula Maria. El libro propone una aproximación visual y práctica al diseño de jardines y espacios exteriores, explorando cómo el color, la textura, la vegetación y los materiales pueden combinarse para crear lugares más habitables, expresivos y agradables de recorrer. No se trata únicamente de reunir imágenes inspiradoras, sino de observar qué decisiones existen detrás de ellas y comprender cómo pequeños gestos de diseño pueden modificar por completo nuestra percepción de un espacio.

‍

A lo largo del libro, el jardín aparece así como algo más que una composición estética. Cada elemento participa de una experiencia: dónde nos sentamos, cómo recorremos el espacio, qué vemos desde determinado punto, qué materiales tocamos o de qué manera la vegetación nos envuelve. Mirar el jardín desde esta perspectiva permite empezar a entenderlo no como una suma de elementos independientes, sino como un lugar pensado para ser vivido.

‍

‍

El jardín como estancia exterior

‍

Uno de los aspectos más interesantes del libro es precisamente esa manera de entender el jardín como una extensión de la vida cotidiana. El espacio exterior deja de ser únicamente aquello que observamos desde una ventana para convertirse en una estancia más de la vivienda: un lugar donde reunirse, leer, descansar, comer o simplemente permanecer.

‍

En una de las dobles páginas compartidas, por ejemplo, una chimenea exterior se convierte en el centro de una zona concebida para pasar tiempo en familia. La escena resulta interesante porque los diferentes elementos no aparecen únicamente como recursos decorativos. La mesa, las sillas, el fuego, los recorridos y la vegetación construyen conjuntamente una situación y sugieren una determinada forma de utilizar el jardín.

‍

Esto conduce a una cuestión fundamental dentro del diseño de espacios exteriores: un jardín funciona mejor cuando existe una relación clara entre su forma y la manera en que va a utilizarse. La vegetación puede acompañar los recorridos, proporcionar intimidad, enmarcar una zona de reunión o modificar la sensación de escala; mientras que los elementos construidos ayudan a definir dónde ocurre cada actividad.

‍

Preguntarnos por qué queremos permanecer en un determinado lugar puede ser, por tanto, un buen ejercicio de diseño. A menudo la respuesta no está en un único elemento espectacular, sino en el equilibrio entre comodidad, proporción, protección, vegetación y atmósfera.

‍

‍

Materiales que organizan y diferencian

‍

Los materiales desempeñan también un papel mucho más importante de lo que podría parecer inicialmente. En uno de los ejemplos del libro, el contraste entre superficies más lisas de hormigón y zonas de adoquines de mayor textura ayuda a diferenciar usos y establecer distintos ritmos dentro de un mismo espacio.

‍

La elección del pavimento no responde únicamente a una cuestión estética. El suelo puede indicarnos por dónde desplazarnos, dónde detenernos o cuándo estamos entrando en una zona con un carácter diferente. Un cambio de textura puede señalar una zona de estar; una superficie continua puede proporcionar unidad; mientras que un borde, una pieza de ladrillo o una transición entre materiales puede establecer una separación sin necesidad de introducir muros o divisiones físicas.

‍

Este recurso resulta especialmente interesante en jardines pequeños y medianos, donde cada decisión tiene un peso considerable. Cuando los metros cuadrados son limitados, dividir excesivamente el espacio puede hacerlo parecer todavía menor. Los materiales permiten, en cambio, crear ámbitos diferenciados manteniendo una lectura continua del conjunto.

‍

El libro recuerda así algo que resulta fácil olvidar cuando pensamos inmediatamente en plantas: el diseño del jardín también se construye desde el suelo. Pavimentos, encuentros, bordes y transiciones forman parte de la estructura del proyecto y condicionan tanto su aspecto como la manera en que lo recorremos.

‍

‍

Plantas que hacen algo más que decorar

‍

La vegetación ocupa, naturalmente, un lugar central en Espacios al aire libre, pero resulta especialmente interesante observar que las plantas no aparecen únicamente como ornamentación. Forman parte activa de la organización y de la experiencia del jardín.

‍

En uno de los espacios mostrados, por ejemplo, las gramíneas ayudan a suavizar los límites y a establecer una transición más gradual entre las zonas construidas y la vegetación. Los pequeños acentos de flor introducen color y establecen relaciones con otros elementos del jardín. El efecto final no depende tanto de una especie concreta como de la manera en que diferentes plantas, alturas, texturas y materiales trabajan conjuntamente.

‍

Esta forma de mirar la vegetación resulta especialmente útil para quien se está formando en Garden Design. Antes de preguntarnos únicamente qué planta nos gusta, podemos preguntarnos qué queremos que esa planta haga dentro del espacio. Puede estructurar una vista, acompañar un recorrido, generar sombra, crear intimidad, introducir movimiento, aportar estacionalidad o convertirse en un punto de referencia dentro de la composición.

‍

El libro también introduce una dimensión ecológica a través de ejemplos como una cubierta verde rica en biodiversidad, planteada no solo por su interés visual, sino por su capacidad para absorber agua de lluvia, favorecer la presencia de fauna y contribuir al funcionamiento ambiental del entorno urbano.

‍

El jardín aparece entonces como un sistema en el que belleza, uso y ecología no tienen por qué plantearse por separado. Una misma decisión vegetal puede aportar carácter al espacio y, al mismo tiempo, cumplir funciones concretas dentro del ecosistema.

‍

‍

Color y textura para construir atmósferas

‍

El color y la textura aparecen de manera recurrente a lo largo del libro porque ambos tienen una enorme capacidad para modificar nuestra percepción de un espacio. No se trata solamente de decidir qué colores nos gustan o qué materiales resultan atractivos por separado, sino de comprender las relaciones que se producen cuando empiezan a convivir dentro del jardín.

‍

Una determinada floración puede establecer un vínculo con el tono de un muro. Una superficie mineral puede servir de contrapunto a una vegetación más ligera. La madera envejecida puede introducir calidez frente a otros elementos más duros, mientras que la repetición de determinadas tonalidades puede aportar continuidad entre distintas zonas.

‍

En una de las dobles páginas se plantea, por ejemplo, un esquema cromático inspirado en el paisaje desértico. Lo interesante no es únicamente reproducir una gama concreta de colores, sino entender cómo esa referencia permite construir una atmósfera coherente mediante la combinación de vegetación, materiales y pequeños acentos cromáticos.

‍

Porque un jardín no está compuesto únicamente por especies y metros cuadrados. También está formado por sensaciones, contrastes, luz, materia y cambios a lo largo del tiempo. Una combinación de superficies rugosas y lisas puede modificar la forma en que percibimos un recorrido. Una paleta contenida puede transmitir calma, mientras que determinados contrastes pueden introducir energía y dirigir nuestra atención hacia puntos específicos del espacio.

‍

Aprender a observar estas relaciones resulta tan importante como reconocer una especie vegetal. Nos obliga a preguntarnos no solo qué estamos colocando en el jardín, sino qué sensación queremos construir con ello.

‍

‍

Aprender a mirar las imágenes

‍

Uno de los grandes valores de un libro como Espacios al aire libre está evidentemente en su contenido visual. Pero existe una diferencia importante entre mirar imágenes buscando simplemente inspiración y utilizarlas para aprender a diseñar.

‍

Una fotografía puede enseñarnos mucho si empezamos a descomponerla. Podemos observar cómo se resuelve el encuentro entre dos materiales, qué proporción existe entre la superficie plantada y la pavimentada, dónde se encuentra el punto focal, de qué manera se protege una zona de estar o cómo determinadas masas vegetales ayudan a organizar el espacio.

‍

También podemos preguntarnos por aquello que no resulta evidente a primera vista. ¿Por qué sentimos que ese lugar es acogedor? ¿Qué hace que nuestra mirada se dirija hacia un punto concreto? ¿Cómo se ha construido la sensación de profundidad? ¿Qué ocurriría si elimináramos uno de los elementos principales?

‍

Este ejercicio convierte las imágenes en algo mucho más útil que un catálogo de referencias. Permite desarrollar criterio y empezar a reconocer las decisiones que existen detrás de un jardín aparentemente sencillo.

‍

Para quien está aprendiendo paisajismo, esta forma de observar resulta especialmente valiosa. No se trata de copiar una solución, sino de comprender por qué funciona y decidir después si alguno de esos principios podría trasladarse, adaptado, a otro lugar.

‍

‍

Un libro para pensar lo exterior de forma más consciente

‍

Quizá una de las principales ideas que deja Espacios al aire libre sea precisamente que un jardín puede transformarse mediante una acumulación de decisiones aparentemente sencillas. No siempre necesitamos introducir más elementos. Muchas veces el cambio está en pensar mejor la relación entre los que ya existen.

‍

Dónde comienza un recorrido. Dónde merece la pena detenerse. Qué vegetación proporciona intimidad. Cómo se encuentra un pavimento con una plantación. Qué material se repite para dar continuidad al conjunto. Desde dónde queremos observar el jardín o cómo cambiará esa escena cuando las plantas hayan crecido.

‍

Para quienes trabajan o se están formando en paisajismo, el libro puede funcionar como una buena herramienta para entrenar esa mirada. No propone una fórmula única ni un estilo determinado, sino diferentes ejemplos desde los que empezar a reconocer cómo se construye la experiencia de un espacio exterior.

‍

Y quizá ahí esté su mayor interés. Recordarnos que diseñar un jardín no consiste únicamente en colocar elementos bellos dentro de una parcela. Significa pensar cómo queremos vivir ese espacio y utilizar el paisaje para hacer posible esa experiencia.

‍

‍

Espacios al aire libre
Ula Maria
Editorial Blume, 2021
176 páginas · 19 × 23,5 cm · Cartoné
ISBN 978-84-18459-69-6

‍

Todas las imágenes pertenecen a sus respectivos autores/editorial.

‍

Accede al libro ahora
Comprar

Newsletter

Recibe las mejores noticias, actualizaciones y detalles de todos los eventos y publicaciones de Academia del Paisaje.
Al suscribirte, aceptas nuestra Política de Privacidad y das tu consentimiento para recibir actualizaciones de nuestra empresa.
Thanks for joining our community
Error submitting form. Please try again later

Contacto

general@academiapaisaje.org
Logo de academia del paisaje

Enlaces

InicioNosotrosPrensaProgramasMásterCursosBlogLibrosPlantasPaisajismo

Síguenos

Facebook
Instagram
LinkedIn
YouTube
TikTok
Spotify
Desarrollado por
© 2026 Academia del Paisaje. Todos los derechos reservados
Política de privacidadPolítica de cookiesAviso legal