Editores Phaidon
Jardines contemporaneos
Una guía visual para descubrir 300 jardines contemporáneos de todo el mundo y explorar nuevas formas de integrar naturaleza, arquitectura, sostenibilidad y diseño.


Una completa recopilación para explorar la diversidad del diseño de jardines contemporáneos a través de 300 proyectos de todo el mundo. Editores Phaidon, con introducción de Annie Guilfoyle, reúne propuestas que muestran distintas formas de relacionar vegetación, arquitectura, sostenibilidad, contexto y experiencia del espacio.
Contenido Destacado
- 300 jardines contemporáneos de todo el mundo
- Diseño naturalista, urbano, botánico y comunitario
- Jardines secos, silvestres, minimalistas y comestibles
- Proyectos de Piet Oudolf, Sarah Price y Tom Stuart-Smith
- Integración entre paisaje y arquitectura
- Sostenibilidad, conservación, salud y bienestar
- Más de treinta años de evolución del diseño de jardines
Una obra especialmente interesante para quienes buscan ampliar sus referencias visuales y entender cómo está evolucionando el jardín contemporáneo, desde espacios privados hasta parques, cubiertas, edificios e intervenciones urbanas.
Jardines contemporáneos: una mirada al jardín de nuestro tiempo
Hay muchas maneras de preguntarse qué hace contemporáneo a un jardín. Podríamos pensar en determinados materiales, en una estética más depurada o en nuevas formas de plantar. Pero cuando se observan los 300 proyectos reunidos en Jardines contemporáneos, publicado por Phaidon, aparece una respuesta bastante más amplia: lo contemporáneo no parece definir un único estilo, sino una nueva forma de relacionarnos con el paisaje, la arquitectura y la naturaleza.
El libro reúne jardines creados desde finales de los años noventa hasta la actualidad y recorre más de tres décadas de diseño hortícola, arquitectónico y artístico. En sus páginas aparecen trabajos de figuras como Piet Oudolf, Sarah Price, Tom Stuart-Smith, así como estudios y diseñadores de diferentes partes del mundo.
La diversidad es precisamente uno de sus grandes atractivos. Hay jardines naturalistas, urbanos, botánicos, secos, comunitarios, silvestres, minimalistas, comestibles o topiarios. Proyectos que difícilmente podrían agruparse bajo una misma estética y que, sin embargo, ayudan a comprender hacia dónde se está desplazando el diseño de jardines.
Más que un estilo contemporáneo
Uno de los aspectos más interesantes del libro es que rompe rápidamente con la idea de que el jardín contemporáneo pueda reconocerse mediante una determinada imagen.
Peter Korn y Julia Andersson trabajan en Suecia con plantaciones naturalistas y experimentales. El Botswana Innovation Hub propone un paisaje más contenido construido con especies nativas. André Heller introduce color y fantasía en el Anima Garden de Marruecos, mientras Jihae Hwang incorpora elementos escultóricos y artesanales tradicionales en el Parque Botánico de Seúl.
Son aproximaciones completamente distintas.
Y quizá ahí se encuentre una de las primeras lecciones que ofrece el libro: diseñar de manera contemporánea no significa aplicar un lenguaje concreto.
Significa responder a un lugar, a una cultura, a unas condiciones y a una manera determinada de entender la relación entre las personas y la naturaleza.
En algunos proyectos esa respuesta se traduce en una vegetación exuberante. En otros, en una intervención mínima. A veces el protagonismo recae sobre la plantación y otras sobre la relación que se establece entre paisaje y arquitectura.
Lo interesante está precisamente en comparar esas decisiones.
Cuando el jardín aparece en lugares inesperados
Otra transformación que resulta muy visible a lo largo del libro tiene que ver con el propio lugar que ocupa el jardín.
Ya no hablamos solamente del espacio que rodea una vivienda.
El jardín puede estar sobre un edificio, integrarse en un hospital, ocupar una antigua infraestructura ferroviaria o incluso crecer verticalmente sobre una fachada.
Entre los proyectos seleccionados aparece el Bosco Verticale de Milán, donde la vegetación transforma dos torres residenciales; el Hospital Khoo Teck Puat de Singapur, cuyos espacios exteriores y balcones incorporan abundante vegetación; o la High Line de Nueva York, una antigua línea ferroviaria elevada reconvertida en uno de los paisajes urbanos más reconocibles de las últimas décadas.
Todos ellos amplían los límites de lo que entendemos por jardín.
La vegetación deja de ser únicamente aquello que aparece alrededor de la arquitectura y comienza a formar parte de ella.
Para quien estudia paisajismo, este cambio resulta especialmente interesante porque obliga a pensar en el jardín más allá de los límites tradicionales de una parcela.
Una cubierta también puede convertirse en paisaje.
Una infraestructura abandonada puede transformarse en espacio público.
Un edificio puede utilizar la vegetación como parte activa de su diseño.
Diseñar también significa responder a problemas
El libro tampoco presenta el jardín únicamente como una cuestión estética.
Entre los temas que atraviesan sus páginas aparecen la sostenibilidad, la conservación, la salud y el bienestar. Muchos de los proyectos utilizan el espacio, los materiales y la vegetación para intentar establecer relaciones más equilibradas entre los entornos naturales y construidos.
Esto introduce otra pregunta importante.
¿Qué puede hacer un jardín además de ser bello?
Puede favorecer biodiversidad.
Proporcionar sombra.
Producir alimentos.
Crear espacios de encuentro.
Mejorar la experiencia cotidiana de un hospital o de un lugar de trabajo.
Introducir naturaleza en zonas densamente urbanizadas.
Uno de los proyectos recogidos en el volumen es una granja situada sobre una cubierta en Brooklyn que produce más de 70.000 libras de alimentos ecológicos al año. También aparecen jardines construidos sobre aparcamientos o grandes paisajes asociados a complejos empresariales.
El jardín empieza así a asumir funciones que van mucho más allá de lo ornamental.
La pregunta ya no es solamente cómo queremos que se vea un espacio.
También podemos preguntarnos qué queremos que ese espacio haga.
Aprender observando 300 proyectos
Como ocurre con muchos buenos libros de paisajismo, buena parte del aprendizaje de Jardines contemporáneos sucede a través de las imágenes.
Cada uno de los proyectos aparece acompañado por fotografías de gran formato y un breve texto que ayuda a comprender su contexto y relevancia.
Eso convierte el libro en una extensa biblioteca de referencias.
Pero su utilidad puede ir bastante más allá de buscar inspiración.
Podemos detenernos ante una imagen y preguntarnos por qué funciona ese jardín.
¿Cómo se relaciona la vegetación con la arquitectura?
¿Qué parte del espacio está plantada y cuál permanece abierta?
¿Dónde aparece la estructura?
¿Qué papel juega la repetición?
¿Cómo responde el proyecto al clima?
¿Qué sensación produce la escala?
¿Hasta qué punto parece espontáneo algo que, en realidad, ha sido cuidadosamente diseñado?
El libro permite comparar además proyectos realizados en contextos extremadamente distintos.
Y esa comparación resulta especialmente valiosa.
Porque desarrollar criterio no consiste únicamente en descubrir jardines que nos gustan. También implica entender qué decisiones hacen que esos jardines sean como son.
Paisaje, arquitectura y cultura
Algunos ejemplos muestran además que un jardín nunca existe completamente aislado de la cultura o de la historia del lugar en el que se encuentra.
Los Jardins d'Étretat, en Francia, están vinculados a un jardín creado originalmente para la actriz Madame Thébault y al paisaje que inspiró a Claude Monet en su serie sobre los acantilados de Étretat.
En Japón, Tadao Ando participó en el diseño de la Colina del Buda, donde aproximadamente 150.000 plantas de lavanda rodean la intervención arquitectónica mediante una composición concéntrica.
Son ejemplos que recuerdan que el diseño del paisaje puede establecer relaciones con elementos que van mucho más allá de las plantas.
Arte.
Arquitectura.
Memoria.
Historia.
Identidad local.
El jardín se convierte entonces en una forma de interpretar un lugar y no simplemente en una composición vegetal situada sobre él.
Una panorámica del paisajismo reciente
La selección de proyectos ha sido curada por Sorrel Everton, ex subdirectora de Gardens Illustrated, y por Victoria Clarke, editora de Phaidon, con la revisión de un panel internacional de especialistas en horticultura y paisaje. Annie Guilfoyle, diseñadora de jardines y medallista en el RHS Chelsea Flower Show, firma además la introducción del volumen.
Ese trabajo de selección permite utilizar el libro casi como una fotografía de lo que ha ocurrido en el diseño de jardines durante las últimas tres décadas.
No pretende construir una historia cronológica ni establecer un único camino.
Al contrario.
Muestra cómo diferentes diseñadores han ido respondiendo a cuestiones similares desde lugares muy distintos.
La creciente preocupación por la ecología.
El uso de especies adaptadas al territorio.
Las plantaciones naturalistas.
La integración entre arquitectura y paisaje.
La recuperación de infraestructuras urbanas.
La creación de nuevos espacios públicos.
La sostenibilidad y el bienestar.
Muchas de estas preocupaciones aparecen repetidamente, aunque las soluciones formales sean completamente diferentes.
Aprender a mirar más allá del estilo
Quizá la manera más interesante de acercarse a Jardines contemporáneos no sea intentar descubrir cuál de sus 300 proyectos representa mejor el jardín de nuestro tiempo.
Probablemente no exista uno.
Su verdadero valor está precisamente en comprobar cuántas respuestas diferentes pueden existir ante una misma pregunta.
Podemos abrir el libro por cualquier página.
Detenernos en un jardín.
Observar primero la imagen.
Preguntarnos qué está ocurriendo.
Por qué esa vegetación.
Por qué ese recorrido.
Por qué ese material.
Qué relación existe con la arquitectura.
Qué aporta ese espacio al lugar en el que se encuentra.
Y después pasar al siguiente proyecto y descubrir una solución completamente distinta.
En ese ejercicio aparece probablemente una de las mayores virtudes del libro.
No ofrece una fórmula para diseñar jardines contemporáneos.
Ofrece 300 oportunidades para aprender a mirar cómo otros los están diseñando.
Y después de recorrerlas resulta difícil seguir pensando en el jardín contemporáneo como un estilo.
Quizá sea algo bastante más interesante: una conversación abierta sobre qué relación queremos construir hoy entre las personas, la arquitectura y el mundo natural.
Jardines contemporáneos
Editores Phaidon
Introducción de Annie Guilfoyle
Phaidon, 2025
336 páginas · 29 × 25 cm · Tapa dura
300 ilustraciones
ISBN 978-1-83729-075-8
Todas las imágenes pertenecen a Phaidon.
