Combinar la visión viverista y paisajista mejora los proyectos de jardín porque el vivero funciona como laboratorio de experimentación: permite probar especies poco comunes, adaptarlas al clima local y superar las limitaciones de la oferta comercial, dando lugar a diseños con identidad propia, plantación multicapa y coherencia entre lo que se produce y lo que se planta.
Dualidad viverista y paisajista
Fernanda, paisajista mexicana, nos comparte en esta charla su experiencia única que combina dos roles fundamentales: viverista y paisajista. Su trabajo se caracteriza por un enfoque naturalista, experimental y profundamente intuitivo, donde el vivero no solo es un espacio de producción de plantas, sino una fuente vital que nutre y enriquece su práctica de diseño paisajístico.
Desde sus inicios, Fernanda se ha dedicado a explorar el paisajismo naturalista, un estilo que busca inspirarse en los patrones de la naturaleza sin replicarla de forma literal. Su jardín experimental y su vivero en la zona de las chinampas de Xochimilco, Ciudad de México, son el laboratorio donde prueba mezclas de plantas, texturas y combinaciones que luego traslada a sus proyectos. Este proceso es intuitivo y flexible, permitiendo que las plantas se protejan y complementen entre sí, creando paisajes vivos y dinámicos.
La dualidad de su rol se manifiesta en cómo el vivero alimenta su diseño. Al producir muchas de las plantas que utiliza, Fernanda puede experimentar con especies poco comunes en el mercado mexicano, adaptándolas al clima y suelo local. Esto le permite superar la limitación de la oferta comercial y diseñar paisajes con identidad propia, que reflejan tanto su experiencia personal como el contexto cultural y natural de México.
Su enfoque no es solo estético, sino también funcional y sostenible. Fernanda enfatiza la importancia de crear paisajes que generen bienestar, que tengan coherencia y que construyan identidad local en un mundo globalizado donde la homogeneidad cultural amenaza la diversidad paisajística. Para ella, el paisaje es un reflejo de nuestra identidad y debe ser diseñado con intención y amor, no como una simple colección de plantas.
En sus proyectos, Fernanda utiliza planos de plantación detallados para controlar la densidad y distribución de las especies, pero también permite la flexibilidad en obra para acomodar las plantas según las condiciones del sitio. Su plantación es multicapa y multiciclo, buscando complejidad y riqueza visual que evoluciona con el tiempo.
Además, Fernanda ha desarrollado jardines temporales que le permiten experimentar sin las restricciones habituales de los clientes, creando espacios que comunican su visión y sensibilizan al público sobre el paisajismo naturalista. Estos jardines temporales son una oportunidad para innovar y mostrar cómo un diseño bien pensado puede transformar espacios urbanos y residenciales.
Su trabajo también incluye intervenciones en espacios públicos, como el Jardín Botánico del Bosque de Chapultepec y proyectos industriales en Guadalajara, donde rescata la identidad del paisaje mexicano y promueve la biodiversidad con plantas nativas y exóticas no invasoras.
Fernanda destaca que su formación es mayormente autodidacta, complementada con diplomados y experiencia práctica. Recomienda a quienes se inician en el paisajismo naturalista que combinen la pasión con la formación continua, los viajes y la lectura especializada para enriquecer su visión.
En resumen, la dualidad viverista y paisajista de Fernanda es una simbiosis que potencia su creatividad y eficacia. Su vivero es un espacio de experimentación y producción que alimenta su diseño, mientras que su práctica paisajística es un reflejo de su compromiso con la identidad, la sostenibilidad y la belleza naturalista.





