Trabajar en equipos interdisciplinares mejora el manejo de especies porque combina la mirada técnica de biólogos y ecólogos con el diálogo directo con las comunidades locales, permitiendo priorizar plantas nativas, evaluar con criterio el uso de exóticas no invasoras y evitar especies invasoras, todo dentro de un diseño multicapa pensado para el contexto real del proyecto.
Interdisciplinariedad, comunidades y manejo de especies
En el mundo del paisajismo naturalista, la interdisciplinariedad, el diálogo con las comunidades y el manejo adecuado de las especies vegetales son pilares fundamentales para lograr proyectos exitosos y sostenibles. Fernanda, paisajista mexicana con casi 20 años de experiencia, comparte en su trayectoria la importancia de trabajar en equipos multidisciplinares, escuchar a las comunidades locales y priorizar el uso de especies nativas, evaluando cuidadosamente el papel de las plantas exóticas e invasoras según el contexto y los objetivos del proyecto.
La interdisciplinariedad como base del paisajismo naturalista
Fernanda destaca que su formación inicial en relaciones internacionales le ha permitido comprender el contexto político, social y económico de los sitios donde interviene, lo que enriquece su trabajo como paisajista. Esta visión amplia es esencial para diseñar paisajes que no solo sean estéticamente atractivos, sino que también respondan a las necesidades reales del entorno y de las personas que lo habitan.
Además, la colaboración con arquitectos, biólogos, ecólogos y otros especialistas es clave para abordar los proyectos desde múltiples perspectivas. Por ejemplo, en uno de sus proyectos industriales en Guadalajara, trabajó con la Fundación Grupo México para rescatar un espacio abandonado, combinando conocimientos técnicos y sociales para crear un parque lineal que integra elementos industriales con vegetación adaptada al lugar.
Diálogo con las comunidades: un componente esencial
El contacto directo con las comunidades es otro aspecto que Fernanda resalta como vital. En sus intervenciones en espacios públicos, como el Jardín Botánico del Bosque de Chapultepec, ha aprendido que involucrar a los usuarios finales genera un sentido de pertenencia y cuidado hacia el paisaje. Este enfoque participativo ayuda a que los proyectos sean valorados y respetados, facilitando su mantenimiento y conservación a largo plazo.
Asimismo, la comunicación clara sobre los procesos y beneficios del paisajismo naturalista es fundamental para superar resistencias. Fernanda recomienda mostrar ejemplos de antes y después, explicar la función de las plantas y usar señalética que informe sobre la biodiversidad y el ciclo natural del jardín. Esto contribuye a que las personas comprendan y aprecien el valor de un diseño que prioriza la sostenibilidad y la identidad local.
Manejo de especies: priorizar nativas y evaluar exóticas
Un tema recurrente en la experiencia de Fernanda es la selección cuidadosa de las especies vegetales. Aunque en México existe una fuerte tendencia a usar plantas nativas, ella advierte que no siempre es posible o conveniente limitarse exclusivamente a ellas. Algunas especies exóticas no invasoras, como ciertos aloes africanos, se han integrado en la identidad cultural y climática del país, aportando biodiversidad y resistencia.
Fernanda enfatiza la importancia de evitar plantas invasoras que puedan alterar el equilibrio ecológico. Su experiencia le ha enseñado a probar y descartar especies según su comportamiento en el sitio. Además, el diseño naturalista no es una mezcla aleatoria, sino una plantación multicapa y multiciclo que busca la complejidad y la protección mutua entre plantas.
Conclusión: hacia un paisajismo naturalista integral y sostenible
El trabajo de Fernanda ejemplifica cómo la interdisciplinariedad, el diálogo con las comunidades y un manejo responsable de las especies son esenciales para crear paisajes que reflejen identidad, fomenten la biodiversidad y respondan a los desafíos actuales. Este enfoque no solo mejora la calidad ambiental, sino que también genera bienestar para las personas, conectándolas con su entorno de manera profunda y significativa.
Para quienes se inician en el paisajismo naturalista, su consejo es formarse desde la pasión, aprovechar la experiencia práctica, y no temer a la innovación y al aprendizaje continuo. Así, se puede contribuir a transformar los espacios verdes en verdaderos refugios de vida y cultura, respetando siempre el contexto y las comunidades que los habitan.





