Jardinería de acompañamiento
La jardinería de acompañamiento es una invitación a cambiar la forma en que nos relacionamos con la naturaleza en nuestros jardines. En lugar de imponer un diseño rígido o un mantenimiento agresivo, se trata de observar, respetar y adaptarse al ritmo natural del espacio verde. Mercedes Franco, apasionada de la jardinería y el paisajismo, nos comparte una reflexión profunda sobre este enfoque que prioriza el cuidado consciente y el mínimo impacto.
Mercedes nos cuenta cómo su amor por la naturaleza viene desde la infancia, alimentado por referentes como Félix Rodríguez de la Fuente y su experiencia personal con jardines propios. Su trayectoria, que incluye trabajo profesional en paisajismo y formación continua, la ha llevado a comprender que un jardín no se mantiene solo, sino que requiere un gestor que entienda su evolución y necesidades. Esta visión es clave para evitar el deterioro que sufren muchos jardines cuando son atendidos por personas sin la formación adecuada o con un enfoque limitado a la limpieza superficial.
Uno de los puntos centrales que destaca Mercedes es la importancia de la formación en jardinería. En el sector existe mucho intrusismo, con personas que se limitan a usar máquinas como sopladoras o cortasetos sin conocer realmente las plantas ni sus ciclos vitales. Esto puede causar daños irreparables y frustración tanto para el jardinero como para el propietario. Por eso, ella insiste en que contratar a un profesional cualificado es fundamental para que el jardín evolucione de forma saludable y armoniosa.
Además, Mercedes participa activamente en un aula medioambiental en Pozuelo, un espacio dedicado a la sostenibilidad, el reciclaje y la educación ambiental. Allí, junto a otros voluntarios, trabaja en proyectos como la creación y mantenimiento de un estanque, aprendiendo y compartiendo conocimientos sobre plantas y técnicas respetuosas con el entorno. Este tipo de iniciativas refuerzan la idea de que la jardinería debe ser un acto de acompañamiento, donde se aprende a conocer y amar la naturaleza para cuidarla mejor.
La jardinería de acompañamiento también implica aceptar que los jardines son espacios vivos y cambiantes. No se trata de mantener una imagen estática, sino de gestionar su evolución, entendiendo los ciclos de las plantas y adaptando las labores a sus necesidades reales. Por ejemplo, saber cuándo y cómo podar, qué plantas son más adecuadas para el clima y el suelo, y cómo fomentar la biodiversidad local.
Finalmente, Mercedes nos invita a amar la naturaleza a través del conocimiento y la observación, a formarnos y a buscar profesionales que realmente sepan lo que hacen. Solo así podremos disfrutar de jardines que no solo sean bellos, sino también sostenibles y llenos de vida. La jardinería de acompañamiento es, en definitiva, un acto de respeto y colaboración con el entorno natural, que nos conecta con la tierra y nos enseña a vivir en armonía con ella.
Este enfoque, basado en la observación, el mínimo impacto y la adaptación al ritmo natural, es una invitación a transformar nuestra relación con los jardines y con la naturaleza en general, pasando de la imposición al acompañamiento consciente y amoroso.





