Aplicar una metodología interdisciplinaria con visión sistémica en paisajismo implica combinar ecología y diseño entendiendo el paisaje como un sistema interconectado, borrar las fronteras entre el jardín y el entorno natural para favorecer la conectividad ecológica, y colaborar con arquitectos, biólogos y otros profesionales para que cada decisión respete el contexto cultural y ambiental del lugar.
Metodología interdisciplinaria y visión sistémica
En el mundo del paisajismo naturalista, la metodología interdisciplinaria y la visión sistémica son fundamentales para crear proyectos que no solo embellecen, sino que también integran la ecología, el diseño y el contexto cultural y ambiental. Fernanda, paisajista mexicana con casi 20 años de experiencia, nos comparte cómo su trabajo refleja esta integración profunda y cómo la conexión entre las disciplinas y la comprensión del entorno son claves para el éxito de sus proyectos.
El trabajo interdisciplinario: ecología y diseño en armonía
Fernanda destaca que su formación inicial en relaciones internacionales le brindó una perspectiva global que complementa su pasión por el paisajismo naturalista. Esta combinación le permite abordar cada proyecto con una comprensión amplia del contexto político, social y económico, además del ambiental. Su trabajo no se limita a la estética, sino que busca interpretar y respetar los patrones naturales, creando paisajes culturales que reflejan identidad y memoria.
El paisajismo naturalista, según explica, no es una mera réplica de la naturaleza, sino una interpretación cuidadosa que combina la biodiversidad con el diseño intencional. Cada planta, cada textura y cada forma se eligen para generar un ecosistema funcional y estéticamente coherente. La integración de plantas nativas y exóticas no invasoras, la experimentación con mezclas vegetales y la adaptación a las condiciones locales son parte de esta metodología interdisciplinaria que une botánica, ecología y diseño.
Visión sistémica: relaciones, conectividad y contexto
Uno de los aspectos más relevantes en el enfoque de Fernanda es la visión sistémica, que implica entender el paisaje como un sistema complejo donde cada elemento está interconectado. En sus proyectos, busca borrar las fronteras entre el jardín diseñado y el paisaje natural circundante, promoviendo la conectividad ecológica y visual. Por ejemplo, en zonas urbanas como la Ciudad de México, donde trabaja frecuentemente, integra el arbolado urbano y las características propias del entorno para crear espacios que se sienten parte del lugar y no como elementos ajenos.
Esta visión sistémica también se refleja en la consideración del usuario del espacio. Los jardines no son solo colecciones de plantas, sino escenarios que deben abrazar y acompañar a las personas, invitándolas a descubrir y disfrutar la biodiversidad y la complejidad del diseño. La escala, la densidad de plantación y la diversidad funcional son pensadas para generar bienestar y conexión con la naturaleza.
La importancia de las relaciones y el contexto en los proyectos
Fernanda enfatiza que cada proyecto es único porque cada contexto es diferente. La identidad del lugar, la historia cultural y las condiciones ambientales son elementos que deben integrarse en el diseño. Por ejemplo, en su trabajo en la Ciudad de México, rescata la tradición del patio mexicano y la riqueza del bosque de pino y encino en zonas como Cuajimalpa, adaptando sus diseños a estas realidades.
Además, la colaboración con arquitectos, biólogos, fotógrafos y otros profesionales es parte esencial de su metodología interdisciplinaria. Esta red de relaciones permite enriquecer el proyecto, desde la conceptualización hasta la ejecución y mantenimiento, asegurando que el diseño sea sostenible y coherente con el entorno.
Conclusión
La metodología interdisciplinaria y la visión sistémica en el paisajismo naturalista, como la que practica Fernanda, son claves para crear espacios que trascienden la belleza superficial y se convierten en ecosistemas vivos, culturalmente significativos y ecológicamente funcionales. Integrar ecología, diseño, contexto y relaciones humanas permite diseñar paisajes que no solo se ven naturales, sino que realmente funcionan como parte de un sistema mayor, promoviendo identidad, conectividad y bienestar.
Este enfoque invita a los profesionales y amantes del paisajismo a pensar más allá de la planta individual y a considerar el paisaje como un todo integrado, donde cada decisión tiene un impacto en la salud del ecosistema y en la experiencia humana.





