La selección de especies nativas y exóticas en contextos urbanos debe basarse en el análisis riguroso del micrositio —exposición solar, humedad, microclima— más que en criterios dogmáticos sobre el origen vegetal. El porte de las plantas determina su pertinencia según la escala del espacio, combinando ejemplares bajos, medianos y altos para generar estructura sin saturar visualmente. Fernanda cuestiona la rigidez del concepto "nativa", señalando que las fronteras políticas no siempre coinciden con las ecológicas, lo que justifica un enfoque flexible que priorice funcionalidad y sostenibilidad sobre fundamentalismos de origen. Las especies exóticas no invasoras integradas a la identidad cultural local aportan biodiversidad y resistencia climática. El diseño naturalista combina mezclas multicapa de más de una docena de especies que se protegen mutuamente, favoreciendo polinizadores y adaptándose a condiciones urbanas complejas como azoteas verdes o taludes pronunciados.
Selección y uso de plantas nativas y exóticas
En el diseño de jardines y paisajes urbanos, la selección adecuada de plantas es fundamental para crear espacios sostenibles, estéticos y funcionales. La elección entre plantas nativas y exóticas debe hacerse con criterios claros que consideren el micrositio, el porte de las especies, su comportamiento estacional y, sobre todo, la adaptación al entorno urbano cotidiano. En este artículo, basado en la experiencia y reflexiones de la paisajista Fernanda, exploraremos cómo cuestionar dogmas tradicionales y adaptar prácticas para lograr paisajes naturales y culturales que reflejen identidad y bienestar.
Criterios para elegir especies según micrositios y porte
Cada espacio tiene características particulares: exposición solar, tipo de suelo, humedad, y microclima. Por ello, es esencial analizar el micrositio antes de seleccionar las plantas. Fernanda destaca que en sus proyectos, desde jardines residenciales hasta espacios públicos, la clave está en entender el contexto y diseñar con texturas y capas, no solo con colores o formas. Por ejemplo, en zonas de sombra se opta por especies que prosperen en semisombra, mientras que en áreas soleadas se pueden usar plantas más resistentes al sol directo.
El porte de las plantas también es determinante. En espacios pequeños, es preferible evitar árboles o macetas demasiado grandes que puedan saturar el ambiente. En cambio, se recomienda combinar plantas bajas y medianas con algunos ejemplares altos que aporten estructura sin restar amplitud visual. Esta estrategia ayuda a crear jardines que "abrazan" al usuario, generando una experiencia envolvente y acogedora.
Origen de las plantas: nativas versus exóticas
Un tema recurrente en paisajismo es el uso de plantas nativas frente a exóticas. Fernanda señala que, aunque es importante proteger áreas naturales con especies autóctonas, en contextos urbanos y culturales la rigidez en este aspecto puede ser contraproducente. Muchas plantas exóticas no invasoras, como algunas africanas, se han integrado en la identidad cultural local y aportan biodiversidad y resistencia al clima.
Además, la definición estricta de "nativa" puede ser problemática, pues las fronteras políticas no siempre coinciden con las ecológicas. Por ejemplo, México perdió territorios que hoy pertenecen a Estados Unidos, y muchas plantas consideradas exóticas en un país son nativas en regiones cercanas. Por ello, Fernanda aboga por un enfoque flexible que priorice la funcionalidad, la sostenibilidad y la identidad cultural, más que un fundamentalismo del origen.
Comportamiento estacional y biodiversidad
El diseño naturalista implica entender que las plantas tienen ciclos y que la biodiversidad se construye con mezclas complejas y multicapa. Fernanda explica que en sus proyectos utiliza mezclas de más de una docena de especies que se protegen y complementan entre sí, logrando un jardín dinámico que cambia con las estaciones y que favorece la presencia de polinizadores y fauna local.
Es importante evitar plantas invasoras que puedan desplazar a las especies nativas o alterar el equilibrio del ecosistema. La experiencia acumulada permite identificar qué especies funcionan bien y cuáles deben descartarse. Así, el paisajismo naturalista no es una mezcla aleatoria, sino un diseño cuidadoso que busca coherencia y bienestar.
Adaptación al entorno urbano cotidiano
En ciudades complejas como la Ciudad de México, con climas variados y espacios limitados, la adaptación es clave. Fernanda comparte que ha trabajado en proyectos que integran el paisaje natural con la arquitectura, borrando fronteras entre jardín y entorno natural, y utilizando plantas que se adaptan a las condiciones urbanas, desde azoteas verdes hasta taludes con pendientes pronunciadas.
Además, la educación y la comunicación con los usuarios son esenciales para cambiar percepciones. Mostrar el antes y después de los jardines, explicar el ciclo de las plantas y la importancia de la biodiversidad ayuda a que las personas valoren el paisajismo naturalista y se involucren en su cuidado.
Conclusión
La selección y uso de plantas nativas y exóticas en el paisajismo debe basarse en un análisis profundo del sitio, un respeto por la identidad cultural y una visión flexible que permita adaptarse a las condiciones urbanas. Cuestionar dogmas y experimentar con mezclas complejas y multicapa es la clave para crear jardines que no solo sean bellos, sino también sostenibles y llenos de vida. Como Fernanda enfatiza, el paisaje es una expresión de identidad y bienestar, y su diseño debe reflejar esa riqueza y diversidad.





