Restaurar suelos degradados implica evitar el uso de tierra negra importada y aprovechar en su lugar arena, piedra y compost para mejorar drenaje y estructura sin alterar la composición natural, minimizar el movimiento de tierra para conservar la topografía original, y reducir el riego con sistemas de goteo y plantas adaptadas al clima local.
Suelos y técnicas de restauración
El cuidado responsable del suelo es fundamental para lograr paisajes sostenibles y saludables. En el contexto del paisajismo naturalista, como el que desarrolla Fernanda en México, se enfatiza la importancia de evitar prácticas que deterioren la tierra, como el uso de tierra negra importada, y en su lugar, aprovechar materiales locales y técnicas que favorezcan la rehabilitación del suelo y reduzcan la necesidad de riego y movimiento de tierra.
Uno de los aspectos clave es el empleo de materiales como arena, piedra y compost para mejorar la estructura del suelo sin alterar su composición natural. La arena y la piedra aportan drenaje y estabilidad, mientras que el compost enriquece el suelo con materia orgánica, fomentando la actividad biológica y la retención de humedad. Estas prácticas contribuyen a la restauración de suelos compactados, que suelen ser un problema en zonas urbanas o industriales, donde la tierra ha perdido porosidad y capacidad de absorción.
Fernanda destaca que en proyectos como el parque industrial de Ferromex en Guadalajara, se trabajó con el suelo existente, duro y pobre, sin intentar mejorarlo artificialmente, sino observando cómo respondían las plantas a esas condiciones. La plantación se realizó incluso entre rocas, usando herramientas manuales para no dañar el terreno, demostrando que con la selección adecuada de especies y técnicas, es posible rehabilitar suelos difíciles y crear espacios verdes funcionales y estéticos.
Otra técnica importante para la sostenibilidad es la reducción del riego. Se recomienda el uso de plantas adaptadas al clima y suelo local, que requieren menos agua y cuidados. Además, el diseño debe contemplar sistemas de riego eficientes, como el riego por goteo, que aplica el agua directamente en la raíz, minimizando pérdidas por evaporación. La instalación de programadores automáticos permite regar en las horas más frescas, optimizando el consumo.
El movimiento de tierra también debe minimizarse para conservar la estructura natural del suelo y evitar la erosión. En terrenos con pendientes o taludes, como en la delegación Cuajimalpa en Ciudad de México, se respetaron los niveles originales para proteger los árboles y evitar daños, demostrando que la intervención responsable puede integrarse armónicamente con el paisaje existente.
Finalmente, el uso de técnicas como el mulching con corteza de pino, grava o restos vegetales triturados ayuda a mantener la humedad del suelo y reduce la aparición de malas hierbas, complementando la restauración y el mantenimiento sostenible del jardín.
Conclusión
Las técnicas de restauración de suelos en paisajismo naturalista se basan en el respeto por el suelo original, el uso de materiales naturales como arena, piedra y compost, la rehabilitación de suelos compactados sin alterarlos excesivamente, y el diseño eficiente que reduce el riego y el movimiento de tierra. Estas prácticas no solo mejoran la salud del suelo, sino que también contribuyen a crear paisajes con identidad, biodiversidad y bajo impacto ambiental, tal como lo ejemplifica el trabajo de Fernanda en diversos proyectos residenciales e industriales en México.





