Vocación y pasión: cómo la pasión personal y el contacto con la naturaleza motivan una trayectoria autodidacta en jardinería, paisajismo y vida al aire libre
La vocación y la pasión son fuerzas poderosas que pueden transformar una vida. En el mundo de la jardinería y el paisajismo, estas cualidades se manifiestan en personas como Mercedes Franco, quien ha cultivado un amor profundo por la naturaleza desde su infancia y ha desarrollado una trayectoria autodidacta que la ha llevado a vivir y trabajar en contacto constante con el entorno natural. Este artículo relata cómo la pasión personal y el contacto con la naturaleza pueden motivar una carrera dedicada al cuidado y diseño de jardines, así como la importancia de la formación, el voluntariado y el compromiso con la sostenibilidad.
El despertar de una pasión por la naturaleza
Mercedes Franco se define como una amante profunda de la naturaleza, una pasión que nació en su niñez gracias al contacto constante con espacios verdes y a la influencia de referentes como Félix Rodríguez de la Fuente y David Chemble. Desde pequeña, sentía la necesidad de estar al aire libre, y esa conexión con el entorno natural fue el motor que la impulsó a explorar el mundo de la jardinería y el paisajismo. Su primer jardín, de apenas 200 metros cuadrados, fue el laboratorio donde comenzó a experimentar y aprender de manera autodidacta, leyendo libros y aplicando sus conocimientos en la práctica.
De la curiosidad al profesionalismo
Aunque su formación inicial no estaba relacionada con la naturaleza, Mercedes tuvo la oportunidad de trabajar en una empresa de paisajismo, donde aprendió sobre drenajes, poda y otros aspectos técnicos fundamentales para el cuidado de jardines. Su experiencia en el terreno fue clave para consolidar sus conocimientos y desarrollar habilidades prácticas. Sin embargo, su trayectoria no se limitó a la formación formal; continuó aprendiendo a través de cursos especializados, como los de jardines verticales y poda, y se apoyó en comunidades y academias que le permitieron ampliar su visión y mantenerse actualizada.
La creatividad y la floristería como complemento
Además de la jardinería, Mercedes exploró el mundo de la floristería, lo que le permitió desarrollar una faceta creativa vinculada al uso de plantas y flores cortadas. Esta experiencia enriqueció su relación con las plantas y le abrió nuevas posibilidades para expresar su pasión, como la creación de arreglos florales y la reutilización de elementos naturales para decorar espacios interiores. La floristería se convirtió así en un complemento que amplió su perspectiva y le permitió conectar con diferentes públicos y proyectos.
El voluntariado y el compromiso con la sostenibilidad
Un aspecto fundamental en la trayectoria de Mercedes es su participación en el aula medioambiental de Pozuelo, un espacio dedicado a la educación ambiental, el reciclaje, la reutilización y la conservación del entorno. Allí, como voluntaria, ha podido aplicar sus conocimientos, colaborar en proyectos como la construcción y mantenimiento de un estanque, y compartir su pasión con personas de todas las edades. Este compromiso con el voluntariado refleja su visión de que cuidar la naturaleza es una responsabilidad colectiva y que la formación y la acción conjunta son esenciales para lograr un impacto positivo.
La importancia de la formación y el profesionalismo en jardinería
Mercedes destaca que uno de los grandes retos del sector es el intrusismo profesional y la falta de formación adecuada. Para ella, un buen jardinero no es solo alguien que realiza tareas básicas, sino un gestor que entiende la evolución del jardín, conoce las plantas y sabe cómo cuidarlas para que el espacio crezca y se mantenga saludable. La formación continua y el respeto por el conocimiento botánico son claves para evitar errores que pueden dañar el jardín y frustrar a los propietarios.
Un mensaje para quienes aman la naturaleza
La experiencia de Mercedes Franco invita a amar y conocer la naturaleza para poder cuidarla con respeto y conocimiento. Su trayectoria muestra que la pasión personal, combinada con la formación y el compromiso, puede convertirse en una vocación que no solo transforma jardines, sino también vidas y comunidades. En un mundo donde la conexión con el entorno natural es cada vez más necesaria, su ejemplo es un llamado a cultivar esa relación desde la curiosidad, la dedicación y el amor por la tierra.
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Este relato de vocación y pasión en jardinería y paisajismo nos recuerda que los jardines no se mantienen solos; requieren cuidado, conocimiento y un compromiso constante. La naturaleza nos ofrece un espacio para crecer, aprender y compartir, y quienes la aman encuentran en ella una fuente inagotable de inspiración y propósito.
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