La filosofía del estudio de Fernanda articula el paisajismo naturalista en torno a cinco objetivos integrados: promoción de la biodiversidad, optimización de recursos, educación ambiental, creación de entornos saludables e innovación técnica responsable. La combinación de plantas nativas y exóticas no invasoras —con criterio crítico frente a especies de comportamiento invasor— genera hábitats funcionales para polinizadores y fauna local, al tiempo que rescata la identidad cultural del lugar. La optimización de recursos opera desde el suelo existente: plantación en capas, mezclas de protección mutua y sistemas de riego eficiente reducen la dependencia de insumos externos. La educación ambiental se despliega en publicaciones, conferencias y proyectos públicos como el Jardín Botánico del Bosque de Chapultepec. La innovación experimental —densidades no convencionales, mezclas complejas y complejidad ecológica— completa un modelo de diseño donde ética, sostenibilidad y arraigo cultural operan como principios rectores indisociables.
Introducción
El paisajismo naturalista es mucho más que un estilo estético; es una filosofía que busca conectar el diseño con la identidad cultural, la biodiversidad y la sostenibilidad. Fernanda, paisajista mexicana con casi 20 años de experiencia, comparte en su recorrido profesional los objetivos clave que guían su trabajo: promover la biodiversidad, optimizar recursos, fomentar la educación ambiental, crear entornos saludables e innovar en técnicas sostenibles para proyectos responsables. En este artículo, exploraremos estos objetivos y la filosofía que sustenta su estudio, basada en la interpretación consciente y respetuosa del paisaje natural y cultural.
Promover la biodiversidad y la identidad a través del paisaje
Uno de los pilares fundamentales del estudio es la promoción de la biodiversidad. Fernanda enfatiza que el paisaje naturalista no es una mera réplica de la naturaleza, sino una interpretación que busca integrar especies que se adapten al entorno y que contribuyan a la riqueza biológica. En sus proyectos, combina plantas nativas y exóticas no invasoras, siempre con un enfoque crítico para evitar especies que puedan dañar el ecosistema local. Esta diversidad vegetal no solo embellece el espacio, sino que también crea hábitats para polinizadores y fauna local, fortaleciendo el equilibrio natural.
Además, el paisaje es un reflejo de identidad cultural. Fernanda destaca que el diseño paisajístico debe expresar la historia, las vivencias y el contexto social del lugar y sus habitantes. Por ejemplo, en la Ciudad de México, su trabajo rescata elementos del paisaje cultural local, integrando la vegetación característica y respetando la memoria histórica, como el uso de patios tradicionales y la integración con el entorno urbano y natural circundante.
Optimización de recursos y técnicas sostenibles
La filosofía del estudio incluye un compromiso con la sostenibilidad y la optimización de recursos. Fernanda trabaja con las condiciones existentes del suelo y clima, evitando intervenciones agresivas que alteren el ecosistema. Prefiere plantas que requieren menos agua y mantenimiento, y utiliza técnicas como la plantación en capas y la mezcla de especies que se protegen mutuamente, lo que reduce la necesidad de insumos externos.
En proyectos como jardines en azoteas o espacios urbanos, se aplican soluciones innovadoras como jardineras ligeras y sistemas de riego eficientes. También se promueve el uso de plantas que favorecen la biodiversidad y el bienestar, evitando monocultivos y fomentando la complejidad ecológica.
Educación ambiental y creación de entornos saludables
Otro objetivo clave es la educación ambiental. Fernanda comparte su conocimiento a través de clases, conferencias y publicaciones, buscando sensibilizar tanto a profesionales como al público general sobre la importancia del paisajismo naturalista. Su trabajo en espacios públicos, como el Jardín Botánico del Bosque de Chapultepec, busca crear comunidad e identidad, mostrando cómo el diseño puede transformar áreas abandonadas en ecosistemas vivos y funcionales.
Los jardines diseñados bajo esta filosofía no solo son estéticamente agradables, sino que también promueven el bienestar de las personas. Espacios que abrazan al usuario, que invitan a la contemplación y al contacto con la naturaleza, contribuyen a la salud mental y física, generando entornos saludables y sostenibles.
Innovación y responsabilidad en el diseño
La innovación es un componente constante en el estudio. Fernanda experimenta con mezclas de plantas, densidades y estructuras que desafían lo convencional, siempre con un enfoque responsable. La complejidad de sus diseños refleja un equilibrio entre la creatividad y el respeto por el entorno, buscando que cada proyecto sea único y adecuado a su contexto.
Además, el estudio asume la responsabilidad de evitar plantas invasoras y de adaptar las técnicas a las condiciones locales, promoviendo un paisajismo que no solo sea bello, sino también ético y sostenible.
Conclusión
La filosofía del estudio de Fernanda se basa en una visión integral del paisajismo naturalista que va más allá de la estética. Sus objetivos clave —promover la biodiversidad, optimizar recursos, educar sobre el medio ambiente, crear entornos saludables e innovar con responsabilidad— configuran un enfoque que responde a los retos actuales de sostenibilidad y identidad cultural. Este modelo de trabajo invita a repensar el diseño del paisaje como una herramienta para conectar a las personas con su entorno, fomentando proyectos que respetan y enriquecen la naturaleza y la cultura local.



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