Los viajes profesionales funcionan como motor de innovación en el paisajismo naturalista: las experiencias de Fernanda en México, California, Asia e Inglaterra le han permitido observar patrones naturales y estilos de plantación que luego reinterpreta en contextos locales, como la influencia de la escuela inglesa en sus recorridos sinuosos y caminos de descubrimiento. El intercambio profesional con botánicos y paisajistas internacionales, sumado a la participación en congresos y festivales de diseño, alimenta una formación continua que combina teoría y observación directa de ecosistemas diversos. Esta acumulación de referencias se traduce en diseños que recuperan la identidad local frente a la homogeneización global, integrando especies nativas y adaptadas en proyectos como los desarrollados en el bosque de pino-encino de Cuajimalpa. La innovación se manifiesta también en jardines temporales y en la transformación de espacios industriales en parques lineales con identidad comunitaria y funcionalidad ecológica.
Viajes, inspiración e intercambio profesional
Los viajes no solo son una oportunidad para conocer nuevos lugares, sino también una fuente invaluable de inspiración y aprendizaje profesional. Fernanda, paisajista naturalista mexicana, comparte en esta charla su experiencia viajando por México, California, Asia y Europa, y cómo estos recorridos han enriquecido su visión y práctica en el diseño de paisajes. A través del intercambio con botánicos, paisajistas y la observación directa de diferentes ecosistemas, Fernanda ha logrado innovar y adaptar sus diseños a contextos locales, respetando la identidad cultural y natural de cada lugar.
La inspiración en los viajes: México, California y Asia
Fernanda destaca que su formación y práctica en paisajismo naturalista ha sido en gran parte autodidacta, complementada con experiencias internacionales. Sus viajes a lugares como Inglaterra, Chile, California y Asia le han permitido observar patrones naturales y estilos de plantación que luego adapta a sus proyectos en México. Por ejemplo, la escuela inglesa de paisajismo, con su ruptura de ejes rectos y caminos sinuosos, ha influido en su manera de diseñar jardines que invitan al recorrido y al descubrimiento.
En México, la diversidad climática y cultural ofrece un amplio espectro para la experimentación. Fernanda ha trabajado en zonas urbanas complejas como la Ciudad de México, así como en áreas naturales protegidas y espacios industriales recuperados. Cada contexto le ha enseñado a valorar la identidad del paisaje y a buscar soluciones que integren la biodiversidad local con elementos exóticos no invasores que enriquecen la paleta vegetal.
Intercambio profesional y aprendizaje continuo
El contacto con otros profesionales, como botánicos y paisajistas de diferentes países, ha sido fundamental para Fernanda. Participar en congresos, conferencias y festivales de diseño le ha permitido compartir conocimientos y actualizarse en técnicas y tendencias. Además, la colaboración con viveros especializados y la producción propia de plantas han sido claves para materializar sus ideas.
Fernanda también enfatiza la importancia de la formación continua, ya sea formal o informal. Recomienda a quienes se inician en el paisajismo aprovechar cursos, libros y sobre todo viajar para observar y aprender de la naturaleza y los diseños existentes. Esta combinación de teoría y práctica en distintos entornos enriquece la creatividad y la capacidad de innovación.
Innovación en diseños locales con identidad
Uno de los grandes retos que Fernanda aborda es la recuperación de la identidad local a través del paisajismo naturalista. En un mundo globalizado donde la homogeneidad cultural amenaza con borrar las particularidades regionales, el diseño de paisajes debe reflejar la historia, el clima y la biodiversidad de cada lugar.
En sus proyectos, Fernanda busca borrar las fronteras entre el jardín y el paisaje natural circundante, integrando especies nativas y adaptadas, y creando espacios que “abrazan” a las personas. Su trabajo en la Ciudad de México, en zonas como Cuajimalpa, ejemplifica esta filosofía, donde el bosque de pino y encino se funde con el diseño cultural del jardín.
Además, la innovación también se manifiesta en la creación de jardines temporales y en la intervención de espacios industriales para convertirlos en parques lineales con identidad y funcionalidad para la comunidad.
Conclusión
Los viajes y el intercambio profesional son motores esenciales para la innovación en el paisajismo naturalista. La experiencia de Fernanda demuestra que observar, aprender y adaptar conocimientos de diferentes contextos permite diseñar espacios con identidad, sostenibles y que generan bienestar. Su recorrido por México, California, Asia y Europa no solo ha enriquecido su práctica, sino que también ha contribuido a difundir una visión del paisaje que conecta cultura, naturaleza y comunidad.





