Los proyectos prácticos de paisajismo naturalista de Fernanda ilustran cómo el diseño puede disolver las fronteras entre jardín y entorno, respetando la identidad del sitio y sus ecotonos. En zonas residenciales del bosque de pino-encino en Cuajimalpa, mezclas vegetales de protección mutua generan continuidad visual con el paisaje natural adyacente. El parque lineal de Ferromex en Guadalajara demuestra que la restauración de espacios industriales es viable con semillas locales, respeto a la topografía existente y sin enmiendas artificiales del suelo. Los jardines temporales funcionan como laboratorios de experimentación vegetal y plataformas de sensibilización pública. El uso de materiales locales —grava, madera tratada, tepalcates— refuerza la coherencia estética y la sostenibilidad del conjunto. Un enfoque flexible ante especies exóticas no invasoras, combinado con rigor frente a plantas de comportamiento invasor, completa una metodología orientada a la biodiversidad y el arraigo cultural.
Proyectos y ejemplos prácticos
El paisajismo naturalista es una disciplina que busca integrar el diseño con el entorno natural, respetando la identidad del sitio, utilizando materiales locales y adaptándose a las condiciones específicas del paisaje y sus ecotonos. Fernanda, paisajista mexicana con casi 20 años de experiencia, comparte en su trayectoria diversos proyectos que ejemplifican esta filosofía, mostrando cómo el diseño puede dialogar con el entorno y crear espacios únicos y sostenibles.
Uno de los aspectos fundamentales en estos proyectos es la adaptación al sitio. Fernanda destaca que cada lugar tiene su propia identidad, que se refleja en el paisaje y que debe ser respetada y potenciada. Por ejemplo, en la Ciudad de México, donde vive y trabaja, el clima privilegiado y la diversidad de ecosistemas urbanos y periurbanos, como el bosque de pino y encino en Cuajimalpa, ofrecen un marco ideal para diseñar paisajes que se integran con la naturaleza local. En sus proyectos residenciales en esta zona, ha logrado "borrar la frontera" entre el jardín y el paisaje natural adyacente, utilizando especies nativas y mezclas vegetales que protegen y se protegen mutuamente, creando una sensación de continuidad y naturalidad.
Otro ejemplo destacado es el trabajo en espacios industriales y urbanos, como el parque lineal dentro de las instalaciones de Ferromex en Guadalajara. Allí, Fernanda y su equipo rescataron la identidad del paisaje mexicano, utilizando plantas producidas a partir de semillas locales y respetando las condiciones del suelo y la topografía, sin alterarlas significativamente. Este proyecto no solo embellece el espacio, sino que también genera bienestar para los usuarios, en este caso los empleados de la empresa, fomentando la conexión con la naturaleza en un entorno laboral.
En el ámbito de jardines temporales y proyectos experimentales, Fernanda ha desarrollado intervenciones que permiten explorar nuevas combinaciones de plantas y texturas, muchas veces con especies locales o adaptadas, que aportan biodiversidad y colorido. Estos jardines, aunque efímeros, sirven para educar y sensibilizar al público sobre el valor del paisajismo naturalista y su potencial para transformar espacios urbanos y residenciales.
La selección de materiales es otro punto clave. Fernanda enfatiza el uso de materiales locales y sostenibles, como la grava, la madera tratada o el barro roto (tepalcates), que además de aportar estética, contribuyen a la funcionalidad y durabilidad del jardín. Esta elección consciente de materiales ayuda a mantener la coherencia del diseño y a respetar el equilibrio natural del entorno.
Finalmente, el diseño que respeta el paisaje y los ecotonos implica también un compromiso con la biodiversidad y la sostenibilidad. Fernanda no es estrictamente fundamentalista con las plantas nativas, pero sí cuidadosa con las especies invasoras, buscando siempre un equilibrio que aporte valor ecológico y cultural. Su enfoque es flexible y adaptativo, integrando plantas exóticas no invasoras que se han incorporado a la identidad local, como algunos aloes africanos en México.
En resumen, los proyectos y ejemplos prácticos de Fernanda ilustran cómo el paisajismo naturalista puede ser una herramienta poderosa para crear espacios que dialogan con su entorno, respetan la identidad local, utilizan materiales adecuados y fomentan la biodiversidad. Desde jardines residenciales en la Ciudad de México hasta parques industriales en Guadalajara, su trabajo demuestra que un diseño bien pensado y adaptado al sitio genera bienestar, belleza y sostenibilidad.



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